Cuando la formación en línea es realmente inclusiva, transforma vidas.
Introducción: la brecha digital y el derecho a aprender
La brecha digital no es solo una cuestión de tecnología. Es una brecha de oportunidades, una frontera invisible que separa quién puede acceder a la información, a la formación y al trabajo… y quien no. A medida que más trámites, servicios y ofertas laborales pasan a ser exclusivamente en línea, tener competencias digitales mínimas ya no es opcional: es una necesidad.
Por eso, en Andròmines apostamos por un aula virtual pensada para todo el mundo. No como una herramienta más, sino como una oportunidad real de justicia digital para personas en situación o riesgo de exclusión social.

Andròmines: misión, valores y sentido del aula virtual
Desde el 1993, en Andròmines luchamos por una sociedad más justa, inclusiva y sostenible, donde todo el mundo tenga las mismas oportunidades. Y lo hacemos combinando formación, inserción sociolaboral y economía circular, siempre poniendo la persona en el centro.
EL aula virtual es una herramienta fundamental dentro de este ecosistema. No actúa sola: se articula con programas de inserción como Làbora o Incorpora, con acompañamiento individualizado, con tutorías, cesión de dispositivos y reutilización TIC. Todo ello para garantizar que la digitalización no deje a nadie atrás.
La formación en línea como oportunidad real
La formación en línea facilita la conciliación, ahorra desplazamientos y se adapta a los ritmos de cada persona. Para personas con trabajos precarios, que tienen cuidado de familiares, que viven lejos de los centros urbanos o con problemas de salud, esto marca la diferencia.
Además, aprender en entornos digitales da autonomía real: saber hacer trámites, crear un currículum, acceder a servicios o presentarse a una entrevista en línea ya no es un lujo, sino una necesidad y un paso hacia la independencia y la dignidad.

Cuando el aula virtual reduce (y no aumenta) la brecha
Aun así, una aula virtual no es automáticamente inclusiva. Sin dispositivos adecuados, conexión estable y apoyo técnico, puede ampliar todavía más las desigualdades.
Por eso, en Andròmines combinamos la formación digital con acciones concretas de apoyo tecnológico. A principios del 2026, hacemos una donación de 92 smartphones reacondicionados, dirigida a personas participantes de nuestros proyectos, especialmente aquellas que no tienen ningún dispositivo propio. Esta iniciativa se enmarca dentro de nuestro compromiso de reutilización y economía circular, y de garantizar el acceso universal a las herramientas digitales.

Reutilización y reacondicionamiento TIC: una pieza clave
La reutilización de dispositivos es mucho más que una práctica ambiental: es una estrategia social transformadora. A través de nuestro servicio de reacondicionamiento de equipaciones electrónicas, damos una segunda vida a ordenadores, móviles y tabletas, y garantizamos que lleguen a quién más lo necesita.
Gracias a esto, muchas personas han podido acceder en nuestra aula virtual por primera vez. Un ejemplo reciente: una mujer participando en un programa de inserción recibió un portátil reacondicionado y, por primera vez, pudo hacer un currículum en línea, enviarlo e inscribirse a una oferta de trabajo. Pequeños gestos con gran impacto.
El acompañamiento como pieza clave
La tecnología, por sí sola, no es suficiente. El factor humano es imprescindible. Por eso, todas las formaciones digitales de Trastos cuentan con:
- Tutorías personalizadas para resolver dudas.
- Apoyo emocional ante el miedo o la frustración.
- Materiales multimodales (videos, audios, textos visuales).
- Seguimiento próximo y continuado.
Sabemos que muchos de los obstáculos son emocionales. Nuestra tarea es acompañar desde la confianza, rompiendo el “no puedo” con el “con apoyo, sí que puedo”.
Igualdad de oportunidades: género, edad y diversidad
Las aulas virtuales también pueden ser espacios de reparación y equidad. En proyectos dirigidos a mujeres, por ejemplo, la formación en línea ha permitido que puedan participar a pesar de la sobrecarga de cuidados. Sin necesidad de desplazarse, muchas han podido seguir las formaciones del proyecto Mujer de Futuro (1) que de otra manera habrían tenido que abandonar.
También es clave para personas con discapacidad o que viven en entornos rurales, puesto que elimina barreras físicas y geográficas.
Y sí: las personas mayores también pueden aprender tecnología, cuando el enfoque es empático y respetuoso con el ritmo de aprendizaje.
Impacto en la inserción social y laboral
En Andròmines, el aula virtual no es un fin, sino un medio para acceder a derechos. Las competencias digitales se trabajan en proyectos como Integr@’t (2), y abren puertas a:
- Formación reglada y continua.
- Trabajo y empleabilidad real.
- Participación comunitaria y ciudadana.
- Autonomía personal.Muchas persones participantes han hecho su primer CV, se han inscrito a ofertas en línea o han aprendido a hacer trámites digitales gracias a la formación a distancia y nuestro apoyo.
Experiencias y aprendizajes de Trastos
Hemos aplicado formación digital a varios colectivos: mujeres, personas privadas de libertad, personas migradas o jóvenes en itinerarios de inserción. La experiencia nos dice que:
Funciona cuándo:
- Hay flexibilidad horaria.
- El ritmo es adaptado.
- Se combinan espacios virtuales y presenciales.
- Se dispone de dispositivos y apoyo constante.
Retos que persisten:
- Faltan más recursos por acompañamiento.
- Hay que seguir mejorando la accesibilidad de las plataformas.
- La conectividad no siempre está garantizada por todo el mundo.
Mirando adelante: el aula virtual como derecho
En una sociedad digital, no tener acceso a formación en línea es una nueva forma de exclusión. Hace falta que entendemos la formación virtual y digital como un derecho básico, como lo es la educación o la vivienda.
Esto implica políticas públicas decididas, más financiación y alianzas valientes entre administraciones, entidades sociales y empresas. Implica también continuar apostando por la reutilización de dispositivos como estrategia de justicia digital.
Conclusiones: transformar la digitalización en una herramienta de equidad
Así, el aula virtual de Trastos no es solo un espacio de formación. Es un puente hacia la igualdad de oportunidades, un lugar donde el aprendizaje digital se convierte en autoestima, en empleabilidad, en derechos.
Continuaremos abriendo puertas. E invitamos a todo el mundo a hacerlo con nosotros.
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Misión y visión de Andròmines
Proyectos de formación e inserción:
Cursos de informática básica y ACTIC | Asociación Social Andròmines
Formación profesionalizadora | Associación Social Andròmines
Economía circular y reacondicionamiento: TIC
Preparació per la reutilització (RAEE) | Associació Social Andròmines
Blog: actualidad y casos reales
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